Colorado-Toronto: Con un pie en la tundra y otro en cuartos (0-2)

Toronto empezó la temporada ejerciendo como un equipo campeón, sin parapetarse en excusas ante el temprano debut en la Champions League. Ni la falta de rodaje, ni el frío extremo de Commerce City (-13º C en el inicio del partido), ni el estado del terreno de juego ni la ausencia de jugadores llamados a ser titulares –Van der Wiel y Mavinga– convencieron al equipo de Greg Vanney de que convenía levantar el pie del acelerador en el primer partido oficial del año. Los reds van a por todo desde el primer minuto, y los Rapids ya figuran como la primera víctima del hambre de Giovinco y compañía.

Ante la novedosa defensa con tres centrales que propone este año Anthony Hudson en Colorado, similar a la que empleó durante su etapa como seleccionador de Nueva Zelanda, Greg Vanney respondió con su mejor once disponible y una defensa de cuatro. Si los Rapids tienen que empezar a entrenar un nuevo sistema, la situación en Toronto es radicalmente opuesta, con distintas variantes ya pulidas y perfeccionadas a lo largo de la temporada pasada que convierten al vigente campeón del Campeonato Canadiense en un enigma difícil de desentrañar.

Sobre un terreno de juego decente dadas las circunstancias, Toronto comenzó a amasar su fútbol, alcanzando un alto índice de posesión y haciendo correr de un lado a otro a los Rapids, con muchos jugadores nuevos y muy poca compenetración aún entre ellos. El equipo de Colorado, uno de los peores del año pasado en la MLS, tendrá que evolucionar en plena competición, sin mayor margen de maniobra. A pesar del dominio territorial de los visitantes, Colorado les pudo haber puesto la eliminatoria cuesta arriba cuando Badji le ganó la partida a Hagglund con un pase en profundidad y se quedó sólo ante Bono. La mala noticia para el senegalés es que Bono es uno de los mejores porteros de la zona CONCACAF en la actualidad y no tuvo que emplearse a fondo para tapar su disparo en el mano a mano.

A partir de entonces entró en escena Giovinco. Después de un calentamiento de treinta minutos con el partido en marcha, el italiano tomó las riendas del partido y empezó a combinar con Altidore, un año más su socio en la punta de ataque. En el minuto 33 le filtró un pase perfecto que el estadounidense desaprovechó al estar en fuera de juego, en el 39 probó a Howard a la media vuelta y en el 55, sin que el descanso le cortara la inspiración, penetró por la derecha, puso el balón al segundo palo y allí esperaba Osorio, que superó a Howard con un bonito cabezazo. Pudo hacer bastante más el portero de los Rapids no sólo en este gol, también en el segundo, respondido con una estatua impropia para un portero de su categoría.

El factor campo era cada vez más irrelevante, pero incluso siendo superados en todas las facetas pudo empatar Colorado. No lo hizo porque McBean desaprovechó su soledad frente a la portería y dejó que Bradley le recuperara varios metros para despejar un balón que un delantero más afilado hubiera convertido en el 1-1. Desaprovechada la ocasión de revivir, Giovinco siguió bailando sobre la tundra y los jugadores locales empezaron a desquiciarse, regalando un repertorio de patadas que pudo comprobar Víctor Vázquez en primera persona.

Dadas las circunstancias, la recta final sólo podía beneficiar a Toronto, que siguió sumando llegadas peligrosas a la portería de Howard. En una de ellas, el brasileño Auro puso un centro desde la línea de fondo similar al del primer gol, sólo que esta vez en el corazón del área estaba Giovinco para firmar su primer gol en la Champions, dejar en evidencia una vez más a Howard y a los Rapids -ni un solo cambio hizo Anthony Hudson en todo el partido- y mandar un mensaje a toda la región: el apetito de Toronto no terminó con la MLS conquistada en diciembre.

Colorado Rapids 0-2 Toronto [Osorio (55′), Giovinco (73′)]
Colorado: Howard; Hairston, Ford, Smith, Wynne, Castillo; Martínez, Price, Boateng; Badji y McBean
Toronto: Bono; Auro (Hasler,78′), Moor, Hagglund, Morrow; Delgado (Zavaleta,77′), Bradley, Vázquez, Osorio; Giovinco y Altidore (Hamilton,90’+3′)
Árbitro: Kimbell Ward (San Cristóbal y Nieves). Amonestó a Price, Castillo y Bradley.
Estadio: Dick’s Sporting Goods Park.

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