¿El último tren de David Villa?

El tiempo ha pasado veloz en New York City desde que entró en la Major League Soccer. Sus tres primeros años transcurrieron a tal velocidad, que cuando a mediados de 2017 se anunció la renovación de David Villa por un año más, la gran mayoría caímos en la cuenta de que el Guaje ya estaba en su tercer año de contrato con el equipo de la Gran Manzana. A nadie se le pasaba por la cabeza que podría haber sido el último año como profesional del asturiano, algo que en otros jugadores como Andrea Pirlo sí estaba más que asumido. En los despachos no hubo dudas y sobre el césped tampoco, el alma de juvenil que ha demostrado Villa en el Yankee desde 2015 merecía un año más y la renovación fue fácil de acordar.

Sus 36 años hacían inevitable que la extensión del contrato fuera por sólo una temporada, pero Claudio Reyna volverá a llamar a su puerta si el rendimiento sigue siendo el de las últimas temporadas, líder absoluto de un equipo en continua construcción desde su debut en 2015 y ancla de los entrenadores que ha tenido en la MLS, Jason Kreis y Patrick Vieira.

En la temporada que está a punto de comenzar, Villa no compartirá ya vestuario con Pirlo, retirado después de que sus últimas actuaciones emborronaran ligeramente una trayectoria de leyenda; ni con Harrison, captado por el club nodriza Manchester City y cedido al Middlesbrough a continuación. A cambio, el Guaje volverá a apoyarse en la constancia de los ticos Matarrita y Wallace en la banda izquierda y buscará formar una nueva asociación con el paraguayo Jesús Medina, en disposición de convertirse en su asistente de lujo para seguir castigando las redes rivales.

Resulta complicado calibrar cuál es el objetivo real de New York City para la nueva temporada, dado el alto grado de riesgo asumido con los fichajes. Mientras equipos como Orlando o Atlanta apuestan por jugadores ya conocedores de la liga como Kljestan o Nagbe para dar un paso adelante, New York City acoge a varias incógnitas: Tinnerholm, Tajouri, Berget o el propio Medina. La labor de encajar todas las nuevas piezas en el vestuario del Yankee será responsabilidad compartida de Patrick Vieira desde el punto de vista táctico y de Villa en la faceta humana, todo un reto en el horizonte citizen.

Con doce meses de contrato por delante, Villa no quiere seguir los pasos de Kaká y decir adiós al fútbol sin un anillo de campeón de la MLS, pero además sigue albergando en su interior el deseo de estar presente en Rusia y que la ovación que el Bernabéu le dio no sea la última de su trayectoria internacional. Sobre el papel, estamos ante los últimos meses del mejor delantero de la historia de España y su última oportunidad de engrosar su palmarés; sobre el terreno de juego, Villa ha venido demostrando que su fin no parece cercano. Aunque lo parece, el de 2018 podría no ser el último tren de David Villa.

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