¿Hay futuro para New York Cosmos?

El juicio que enfrentó a la federación estadounidense de fútbol (US Soccer) con la NASL después de que la primera hiciera oficial la degradación de la competición de segunda a tercera categoría en detrimento de la USL estuvo repleto de detalles hasta el momento desconocidos. Uno de los más destacados fue el de la revelación de una oferta por parte de SUM, la empresa de marketing de la federación, para hacerse con los derechos comerciales de la marca New York Cosmos por cinco millones de dólares. Según Rocco Commisso, propietario de la franquicia, la proposición se realizó con el fin de quitarse a los Cosmos -abreviatura de Cosmopolitans- de encima como competidor y evitar que ningún otro equipo pudiera lucir su nombre durante los próximos diez años. Desde la trinchera de SUM se argumentaba que la oferta, realizada al anterior dueño Seamus O’Brien, era para salvaguardar todo el legado histórico del equipo (bibliografía, documentales, archivos sonoros, etc.).

Hablar de soccer en EE. UU. retrotrae inevitablemente la imagen de New York Cosmos, la franquicia estelar de la NASL de los años 70 y 80, aquella en la que se juntaron Pelé, Franz Beckenbauer y Giorgio Chinaglia; la del documental Once in a lifetime y en los últimos años la de Raúl y Marcos Senna, el equipo que intentó hacerse un hueco en la Major League Soccer pero vio cómo el poderoso proyecto del City Football Group se llevaba el gato al agua con New York City FC.

En 2012 se hizo oficial el retorno a los terrenos de juego del emblemático equipo neoyorquino, de nuevo en la NASL, que había resucitado y vuelto a funcionar un año antes, pero esta vez como la segunda categoría del soccer, siempre por debajo de la cada vez más asentada MLS. Desde su regreso, no fallaron a ninguna final del Soccer Bowl, hincando la rodilla únicamente en 2017, cuando San Francisco Deltas vino, vio y venció en su primer y último año como equipo profesional.

Los títulos seguían llegando pero los aficionados, muchos de ellos de nuevo cuño y algunos nostálgicos de la etapa dorada con Pelé y compañía, no terminaban de ver claro el rumbo de la franquicia con Commisso al mando. El apoyo al equipo y al entrenador Giovanni Savarese, fue incondicional, pero poco a poco los grupos se fueron desvinculando del club, siendo los últimos en partir los Borough Boys.

Las malas noticias caían a finales del año pasado en forma de cascada después de ser derrotados por los Deltas. Savarese hizo las maletas para buscar una oportunidad en la MLS con los Timbers; su guardameta Jimmy Maurer, decisivo en las semifinales contra Miami, se incorporó a Dallas y la actualidad de la NASL no hacía presagiar nada bueno: Indy y Ottawa se marcharon a la USL; y los Deltas y Edmonton dieron carpetazo a su actividad futbolística.

Con el anuncio oficial de que no habrá temporada de NASL en 2018, quedan en el aire los seis proyectos que aún se mantenían en la liga, entre ellos el de los Cosmos. Con sólo ocho jugadores en plantilla, y con el asistente Alecko Eskandarian como entrenador a falta de anuncio oficial para conocer el sustituto de Savarese, parece complicado pensar que la gran marca del soccer pueda resurgir una tercera vez de sus cenizas, agonizando junto a una NASL aberrante en la que se mezclaban equipos históricos con proyectos alocados sin una base definida, como aquel fugaz Rayo de Oklahoma City. ¿Queda algún futuro para los Cosmos en EE. UU.?

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