Opinión: El All Star debe empezar a mirar a México

La MLS está en un momento de su aún reciente historia en el que debe darle una vuelta de tuerca más al All Star. Después de que la Juventus conociera de primera mano el Mercedes-Benz de Atlanta y se llevara el triunfo en la tanda de penaltis ante las estrellas de la liga norteamericana, es hora de que el comisionado Don Garber empiece a mirar hacia la frontera sur de EE. UU. para que este partido disponga de una vitola más relevante que la de un mero amistoso veraniego ante la potencia europea de turno mermada por sus ausencias de pretemporada, acentuadas este año en el caso de la Juventus al haberse disputado el Mundial hace escasas semanas.

Este año se han caído de la convocatoria dos de las estrellas inicialmente convocadas para el partido: Zlatan Ibrahimovic y David Villa. En el caso del español era obvio que no podía estar en Atlanta, al haberse perdido varias semanas de competición a causa de una lesión. El sueco, sin embargo, adujo cansancio por los largos viajes que ha tenido que afrontar con los Galaxy en la última semana, pero en ningún caso se podía decir que estuviera lesionado, y además su compañero Dos Santos sí se puso a las órdenes de Gerardo Martino para el duelo ante el campeón italiano. El reglamento de la propia MLS establece que en caso de no poder acudir por lesión, el jugador no podrá disputar la próxima jornada de temporada regular, por lo que se juzga con el mismo baremo a Villa e Ibrahimovic siendo contextos diferentes.

El trasfondo de estas ausencias, que se han venido produciendo con mayor o menor frecuencia en los últimos años -contra el Tottenham en 2015 fue aún más notable-, deja entrever que el All Star no es más que un amistoso a mitad de temporada, descafeinado con excepciones (Bayern en 2014) y que ya ha perdido el sentido inicial de servir de escaparate en Europa para la afición. La MLS se viene emitiendo con regularidad desde hace cuatro años y, como dijo Massimiliano Allegri en la rueda de prensa posterior al All Star, no puede valorar a un jugador estadounidense por 30 minutos de juego en este partido. No fue el All Star lo que le sirvió a Davies para convertirse en el fichaje más caro de un jugador MLS por un equipo europeo, y tampoco a Tyler Adams le supondrá aparecer en la libreta de algún ojeador europeo más, toda vez que ya lo tienen más que detectado desde hace años, comenzando por la nave nodriza de Red Bull, el Leipzig.

El All Star ha servido como prueba de laboratorio a lo largo de los años, pasando del formato tradicional de la NBA de enfrentar al Este con el Oeste a formar un equipo de locales contra estrellas mundiales de la propia liga hasta encontrar la fórmula actual de enfrentar al All Star con un equipo de referencia europeo. Ya han pasado todos los grandes por EE. UU. en los últimos años a excepción del Barcelona, pero el modelo parece claramente agotado y México supone el paso adelante deseado por todos, también por Don Garber, como lo ha dejado entrever en numerosas ocasiones.

El escalón que separa a la MLS de la Liga MX se ha venido acortando en los últimos años; grandes mexicanos como Tigres o América han empezado a sufrir de verdad en la Liga de Campeones de la Concacaf y este año se inaugura la Campeones Cup, que enfrenta a los vigentes triunfadores de ambas ligas a imagen y semejanza de una Supercopa europea. Una vez que México ha detectado que no puede dormirse más en los laureles a nivel de clubes, la rivalidad se vería fortalecida con un All Star que enfrentara a los mejores jugadores de EE. UU. y Canadá con los mejores al sur del río Bravo. Ambas ligas están en marcha en este momento del año y el aroma a pachanga veraniega se vería disminuido poniendo frente a frente a Gignac, Pizarro y compañía frente a Martínez, Wright-Phillips y el resto de estrellas del soccer, por no hablar del punto extra de picante que supondría ver a Vela o los hermanos Dos Santos enfrentándose a muchos de sus compatriotas defendiendo a la liga del norte.

Igual que ha venido sucediendo con la tendencia en los mercados de fichajes en los últimos años, el fútbol de EE. UU. haría bien en empezar a mirar hacia el sur antes que al otro lado del océano Atlántico. Su granero de talento está en Sudamérica, y su rivalidad especial debe estar en México.

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