Tras la ira llega la alegría

Salt Lake inició una nueva etapa en el Rio Tinto frente a Seattle dando continuidad al buen momento con el que cerró el equipo la traumática salida de Mike Petke del banquillo. La acumulación de episodios de ira descontrolada de Petke durante los últimos años con la guinda final del desafortunado insulto homófobo al árbitro panameño John Pitti en la Leagues Cup llevó a la directiva a poner fin a una era de la forma menos chocante posible para la plantilla en la recta final de la temporada, por lo que el elegido para ser el nuevo técnico del equipo cobalto y granate es Freddy Juárez, asistente de Petke.

Sin embargo, la supuesta continuidad no fue tal ante los Sounders. Sí lo fue en el resultado, un rotundo 3-0 que supone el sexto partido consecutivo sin derrota, pero no en las formas. Si ya era difícil sacar puntos de Sandy para cualquiera, con Freddy Juárez puede ser aún más complicado si decide mantener la apuesta de liberar de ataduras a los jugadores más talentosos del centro del campo hacia adelante.

Sorprendió ver a Kreilach como centrocampista puro, la posición para la que teóricamente se le fichó hace dos temporadas. Desde su llegada, el croata había jugado siempre como mediapunta o, directamente, como delantero centro para sacar mayor provecho de su olfato goleador. Que marcara con regularidad no quiere decir que fuera delantero, y así estuvo viviendo Salt Lake durante bastante tiempo, con un punta engañoso que en cuanto volvió a su posición natural demostró el gran despliegue físico que también atesora, algo que le puede resultar aún de más utilidad a su equipo en estos momentos.

Su doble pivote con Everton fue uno de los aspectos más interesantes del partido, con el brasileño encargado de la destrucción y Kreilach lanzando ataques, distribuyendo, creando superioridades… Dominando la escena, en definitiva. Por delante, un mar de opciones se abrían ante él: Rusnák en la mediapunta con libertad de movimientos, un 10 en toda la extensión de la palabra; Savarino y Baird en las bandas con tendencia a irse hacia el centro y Johnson, uno de los delanteros revelación del año para finalizar.

No extrañó, por tanto, que Brian Schmetzer buscara parapetar la portería de Frei con un 5-3-2 en el que hasta Lodeiro y Cristian Roldán iban a ser necesarios en la labor de contención ante las notables bajas en la defensa sounder (Kim y Torres). De repente, Salt Lake había dejado de ser ese equipo incómodo que te desquicia llevándote al terreno de la nada para llevarse partidos con golpes en momentos inesperados y pasó a ser un equipo de autor, con sello propio, tocando, gustándose y dominando desde el punto de vista físico y de la posesión.

Quedan preguntas en el aire tras la victoria en la que Johnson, Rusnák y Baird pusieron su rúbrica bajo la dirección pulcra de Kreilach y Rimando no tuvo que tirarse al suelo ni una sola vez. Los próximos partidos aclararán si el cambio de filosofía ha llegado para quedarse. Si ésta es la huella que Freddy Juárez va a querer dejar en su interinato hasta final de temporada después de haber estado a la sombra desde 2017, su afición estará de enhorabuena. Si se trata de un espejismo puntual y el carácter rocoso y fastidioso de su defensa y su centro del campo van a volver a hacer acto de presencia, al menos se podrá decir que hubo un miércoles refrescante en Sandy en el que unos Sounders con Frei, Lodeiro y Ruidíaz en el once fueron zarandeados por el Real.

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